martes, 19 de julio de 2011

MATAR MEDIOS PRIVADOS PARA TENER LECTORES

El sábado pasado me paré en un puesto de periódicos y revistas, en la zona norte más movida de Quito. Mientras realizaba una gestión miré el PP, símbolo del ‘culto periodismo’ de la Presidencia. Digo de la Presidencia porque los tales ‘medios públicos’, ni del Estado son. Son juguete de los genios del Palacio. Los otros poderes deben pedir permiso para salir en sus páginas, micrófonos o pantallas con sus cadenas e informes. ¿Por qué creen, amigos lectores, que la Asamblea creó recién sus propios canal y radio? Para aprovechar la feria de frecuencias y tener voz como los del Palacio.

Bien, les iba diciendo que vi el PP. Nunca lo he comprado y después de la revisión de títulos que di ese día, nunca lo compraré. Contiene crónica roja mezclada con farándula, deportes y un descarado servilismo a sus amos. Para que sea popular, escriben como les da la gana (es el estilo latinkingsero típico de este gobierno caracterizado por su ‘exquisita cultura’).

¡Qué servil es este medio! Solo contiene información oficial. Eso confirma que los ‘revolucionarios’ cuajaron este proyecto de ‘periodismo’ sin pensar en servir al pueblo aumentando su cultura, dándole opciones para el análisis y el discernimiento correcto en el momento de pedir cuentas y votar. Les interesaba mantener un buen porcentaje de ciegos que voten por ellos eternamente, porque como Castro y Chávez, se creen eternos. A mí me gusta jugar a las predicciones. Algún día, pienso, ese pueblo va a despertar y a reaccionar en contra de los genios del mal, como lo hizo el pueblo peruano en contra de Fujimori y Montesinos que llenaron los puestos de venta de revistas con su ‘prensa chicha’, igualita al PP.

-¿Y esto se vende? -le pregunto al dueño del puesto de venta de revistas, mostrándole el PP.
-¡Fuuuu! ¡Qué va! -me dice y en minutos me da un informe de sus ventas-: El Telégrafo (‘padrastro’ del PP) ni abrimos el paquete, enterito devolvemos.
-¿Y el PP?
-Sólo vendemos 3 (tres) al día. Ahorita, vea, recién se ha vendido uno.
-Pero también veo ‘comercios’.
-El Comercio sí se vende, 50, 25 diarios, entre semana, los fines de semana vendemos hasta 100.
-¡Guau!

El dato del hombre muestra una diferencia abismal, goleada de 100 a 3 (más que el 10 a 0 del que se jacta el Morita). Y como además de agorera, soy mal pensada, me digo: Con razón el gobierno quiere desaparecer a los medios privados. Es para que no haya competencia y obligar a la gente a leer los pepes y los telégrafos, ver la radio y canal de la Presidencia. Creo que quieren ‘matar’ a El Universo para que sus lectores se pasen a El Telégrafo. Sino, nadie lo lee. ¿Qué les parece mi mal pensamiento, amigos lectores?

martes, 12 de julio de 2011

‘MOBBING’ CONTRA LOS ECUATORIANOS

Siguiendo con la línea erótica (del Partido de Izquierda Erótica) combinada con sicología, sociología y abuso de poder, les voy a hablar de algo que encontré durante mis investigaciones: ‘mobbing’. ¿Qué es esto?

Hay varias páginas web sobre el tema, pero con un concepto idéntico: ‘mobbing’ es acoso sexual, moral, laboral o persecución laboral reiterados, en síntesis, un maltrato sicológico cometido por una o varias personas de una empresa, sociedad o institución en contra de un trabajador, con el objetivo de socavar su autoestima para conseguir que abandone su empleo.

El acoso se da sin testigos, de la siguiente manera: a la víctima no le cruzan palabra, no le adjudican trabajo o le dan tareas inútiles y más trabajo del que puede realizar. Llegan incluso a ridiculizarle frente a sus compañeros y hacen circular calumnias sobre su vida privada. Y en lo sexual, ya se imaginarán lo que sucede con el acosado.

Leyendo esto me digo: algo parecido está sucediendo en Ecuador, no solo con los periodistas, sino con todos los ecuatorianos que llegan a caer en la viperina de algún funcionario de primera,  segunda, tercera, cuarta, quinta categoría. A los periodistas nos acosan con calumnias como ‘periodistas corruptos’, tratan de bajarnos la moral y ridiculizarnos diciéndonos ‘periodistas mediocres’. Nos ridiculizan con apodos: ‘tarzán de bonsai’ (hiriendo a la mayoría de este país que es de estatura baja; basta dar las vueltas por las oficinas de Carondelet), algunos apodos son racistas y cobardes como ‘coloradita’, refiriéndose a una periodista mujer. (Debe ser por algún problema mental que arrastran, que les encanta insultar a las mujeres). Y se meten en nuestra vida privada, pero cuando de ladito tocamos la de ellos, saltan como canguil (y hay mucho por contar de sus vidas privadas).

Los sicólogos dicen que el ‘mobbing’ lleva a la víctima a un ‘estado de desconcierto’, al inicio, luego a un ‘período de auto-recriminación’, a una ‘fase de rebeldía’ y a un ‘estado depresivo’. (La depresión es mala, sino, pregúntenle al bipolar que de tiempo en tiempo se escapa para hacerse su terapia de sueño.)

Tan malas son las consecuencias del ‘mobbing’ que la legislación de Suecia tipificó desde 1983 el acoso moral o sicológico en el trabajo como delito. Tiempo después hizo lo mismo España. No sé cómo está la situación en Ecuador, pero en tiempo de agresiones, los ecuatorianos deberíamos acogernos a esta figura ‘mobbing’ o acoso para demandarle internacionalmente al gobierno. Más las demandas por ‘daño moral’, sacaríamos mucha plata (del Estado y del país) sin pagar impuestos.